El piloto francés cuenta el encanto de Marruecos entre navegación, amistad y
aventura

El rugido del motor rompe el silencio. Mientras los primeros rayos de luz empiezan a esculpir el horizonte, las pistas del FenekRally emergen de la arena: líneas finas entre piedras y valles infinitos que parecen esperar solo a ser recorridos. Es aquí, entre el polvo y el infinito, donde Geoffroy Lemercier redescubre su dimensión más auténtica. Con 51 años, técnico en una planta de gas natural cerca de Pau, en el corazón de los Pirineos Atlánticos, Geoffroy deja la rutina francesa para transformarse en piloto. ¿Su compañera de vida? Una KTM 450 Rally Factory Replica, mucho más que una simple moto: una pieza de ingeniería nacida para los grandes desafíos. Para él, Marruecos no es un simple fondo de postal, sino un magnífico campo de pruebas. Es un equilibrio perfecto entre el esfuerzo extremo, la belleza del paisaje y ese calor humano que solo el vivac, al final del día,
puede ofrecer.
Has vuelto al FenekRally: ¿qué te dejó la última experiencia y qué te impulsa a
regresar?
El FenekRally es una carrera que une organización, ambiente y pasión. El equipo siempre
está disponible y Marruecos es simplemente extraordinario: cada edición es diferente, con
pistas que cambian, paisajes increíbles y una sensación de libertad que difícilmente se
encuentra en otro lugar. También es un rally accesible, que permite vivir una verdadera
experiencia raid sin presupuestos desorbitados.
¿Hay algún momento de la última edición que no olvides nunca?
Los recuerdos positivos son muchos: las charlas al final de cada especial con los amigos,
la vida en el vivac, el sentido de comunidad que se crea día tras día. Pero también hay un
episodio muy fuerte: durante una etapa, un piloto cayó violentamente delante de mí. Me
detuve inmediatamente para ayudarlo y quedarme con él hasta la llegada de los servicios
de emergencia. En esos momentos el cronómetro desaparece: solo queda la persona.
Afortunadamente todo se resolvió bien, pero esa escena quedó grabada.
¿Has hecho modificaciones en tu moto para afrontar Marruecos?
Mi KTM 450 Rally Factory de 2017 es una moto nacida directamente de la experiencia en
los grandes rally raid. Está diseñada para afrontar largas distancias, navegación exigente
y terrenos extremos como los del desierto marroquí. El motor es fiable, las suspensiones
trabajan bien incluso en las pistas más duras y la estabilidad a alta velocidad sigue siendo
un referente. No he realizado modificaciones importantes porque el proyecto ya es
completo tal como es. La verdadera diferencia la marca la preparación: cada detalle se
revisa con atención antes de la carrera, desde la parte ciclo hasta la transmisión, pasando
por la instrumentación de navegación. En el rally raid la moto debe estar al 100%, porque
no hay margen para la improvisación.
¿Cómo es un día típico durante el rally?
Empieza temprano, entre las 5 y las 6 de la mañana. Se revisan roadbook, instrumentos y
moto, con mucha atención a la navegación y la precisión de las referencias. Luego,
desayuno y salida hacia la especial, donde se alternan tramos rápidos, secciones técnicas
y navegación pura, a menudo sobre pistas que cambian completamente de un kilómetro a
otro. Al regresar al vivac comienza una segunda parte del día: mantenimiento completo de
la moto, limpieza, controles y preparación meticulosa para la siguiente etapa. Es un
trabajo constante que forma parte integral del rally. Por la noche, el ritmo cambia. Tras el
briefing de la organización y la cena, los pilotos se reúnen para contar la jornada,
comparar decisiones de navegación y compartir errores y satisfacciones. Es uno de los
momentos más importantes, porque el rally nunca es solo individual.
¿Tienes algún ritual que acompañe tus días?
Cada noche escribo un resumen del día y lo publico en redes sociales. Se ha convertido
en una cita fija: una forma de fijar los recuerdos y hacer partícipes a amigos y aficionados
de lo que vivo en carrera.
¿Qué le dirías a alguien que quiere participar por primera vez?
El FenekRally es perfecto para empezar. Tiene una navegación profesional, similar a la de
los grandes rally raid, pero con etapas más cortas que permiten aprender de forma
gradual sin sentirse desbordado. El ambiente es acogedor, el espíritu de ayuda siempre
está presente y se crea rápidamente una verdadera comunidad entre los participantes.
Para mí no es solo una carrera: es una experiencia que cada vez te deja algo y te hace
querer volver. ¡Es una gran familia!


